Esta vez vino desde Brasil en un avión privado, que primero pidió permiso para aterrizar en Rosario, luego dudó en dirigirse al Palomar y finalmente se decidió no hacerle desafiar al convulsionado aeropuerto de Ezeiza . De ahí lo llevaron en auto a su alojamiento previamente pactado en Martínez. Dado el revuelo que provocan a diario tantos personajes impresentables del jet set criollo, parece increíble que el mismísimo Sir Paul McCartney haya llegado a nuestro país logrando pasar inadvertido.
Los que seguro no pasarán desapercibidos serán sus dos conciertos en River, un momento único para los muchos miles de fans de los Beatles. Todos ellos saben que luego de estos dos shows, y 17 años más tarde de su única visita a la Argentina, las posibilidades futuras de volver a ver un Beatle en vivo serán mas bien escasas.
Este «Up and Coming Tour» que McCartney viene llevando por el mundo desde marzo surge del concepto sencillo y contundente de mostrar a un Beatle en acción tocando unas docenas de los mejores temas de su carrera durante unas tres horas de show, acompañado por cuatro rockers de ley (incluyendo leyendas menores de la industria musical, como el guitarrista Rusty Anderson).
Sería imposible conformar a todo el mundo, pero entre los más de 35 temas que Paul viene tocando en distintos puntos de esta gira, hay para todos los gustos, desde lo más flower power y rocanrolero, los primeros clásicos beats, pasando por la psicodelia y, claro, sin olvidar los temas más lights o ingenuos no muy apreciados por los beatlemaníacos inclinados al bando de Lennon.
Los que seguro no pasarán desapercibidos serán sus dos conciertos en River, un momento único para los muchos miles de fans de los Beatles. Todos ellos saben que luego de estos dos shows, y 17 años más tarde de su única visita a la Argentina, las posibilidades futuras de volver a ver un Beatle en vivo serán mas bien escasas.
Este «Up and Coming Tour» que McCartney viene llevando por el mundo desde marzo surge del concepto sencillo y contundente de mostrar a un Beatle en acción tocando unas docenas de los mejores temas de su carrera durante unas tres horas de show, acompañado por cuatro rockers de ley (incluyendo leyendas menores de la industria musical, como el guitarrista Rusty Anderson).
Sería imposible conformar a todo el mundo, pero entre los más de 35 temas que Paul viene tocando en distintos puntos de esta gira, hay para todos los gustos, desde lo más flower power y rocanrolero, los primeros clásicos beats, pasando por la psicodelia y, claro, sin olvidar los temas más lights o ingenuos no muy apreciados por los beatlemaníacos inclinados al bando de Lennon.
La única advertencia seria que hacen las empresas organizadoras es tener cuidado con la reventa de tickets, no sólo por los precios desorbitados (han alcanzado cifras extremas, partiendo de la base que las más caras de las legales salían 6.500 pesos) sino por la aparente abundancia de entradas falsificadas.
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